España es el Quinto País que Menos Gasta en Educación
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España es el Quinto País que Menos Gasta en Educación

España es el Quinto País que Menos Gasta en Educación

Ya  han  pasado  varios  años   de las movilizaciones de  la  “marea verde” en las que se denunciaban las condiciones de la escuela  pública  y se reivindicaban mejoras  educativas. El eslogan la escuela de tod@s para tod@s, refleja muy bien cuáles  son los valores en los que se fundamenta la escuela pública: laica, gratuita, integradora, democrática, participativa y no discriminatoria por  razón  de sexo, religión o nivel económico  de las familias. En la defensa de la educación pública, hay  que  destacar el papel de la Plataforma Estatal por la Escuela Pública, junto a los sindicatos de  enseñanza, los  movimientos de renovación pedagógica, los padres, el profesorado y el alumnado   que han    mantenido las movilizaciones durante mucho tiempo. Fruto de este movimiento fue la elaboración del   documento “La educación que queremos”,  que está sirviendo para el acuerdo sobre el pacto de estado por la educación.
El documento hace referencia a la situación de deterioro que ha sufrido la educación debido a los recortes económicos y sociales en los últimos siete años. España sigue  a  la  cola de Europa en gasto en educación. El último informe de Eurostat certifica una reducción de nuestro país en materia de inversión educativa,  el  quinto país que menos gastó  en  educación en 2016. El Estado dedicó a este aspecto un 4,0% de su PIB y en los presupuestos de este año van a bajar al 3,8 del PIB. Esta situación tiene que cambiar,  y  el  gobierno  central  y  los gobiernos autonómicos han de revisar las políticas educativas para corregir los recortes económicos de estos años contra la educación pública incluyendo ratios, becas, plantilla de profesorado, formación, infraestructuras, …; y  han de promover políticas de conciliación de la vida familiar y laboral.
Después de cuarenta años dedicado a la enseñanza, luchando por conseguir mejoras en la educación y en otros ámbitos de la vida; uno llega a la conclusión de que  nadie nos ha regalado nada, de que los derechos conquistados nos los quitan de un plumazo y de que hay que seguir reivindicando y luchando por aquello que creíamos conseguido. Hay que reconocer que en estos años las condiciones de vida han mejorado, que los avances laborales han sido significativos, que la sensación de libertad es mayor y que tenemos un estado democrático y un mayor nivel de protección. Estos logros no han conseguido la supresión de grandes injusticias. Uno de los déficits de esta sociedad es la desigualdad, que está dando lugar a situaciones insoportables para muchas personas y familias. Sin olvidar  la  discriminación,  la  violencia contra   las   mujeres,   la   pobreza,   el rechazo de inmigrantes y refugiados que afecta a la dignidad de muchas personas. ¿Qué tiene que ver todo esto con la escuela?
La escuela no vive ajena a la realidad social. Muchos de estos problemas llegan a la escuela, se viven y se sufren en la escuela y se exige que la escuela dé respuesta a esta problemática. Pero a la escuela no se  le  proporcionan los recursos ni los medios humanos y materiales necesarios para afrontar estas situaciones. Digo afrontar,  que no  resolver.  Porque  las  situaciones son complejas y las soluciones complejas, superan el  ámbito   escolar y corresponde al poder político y a la sociedad resolver dichos problemas. Una de las reivindicaciones de la comunidad educativa ha sido el “pacto por la educación”.     No es de recibo que llevemos seis leyes educativas desde finales de los setenta. La educación la hace la sociedad, las autoridades, las familias, la escuela, … La ley es un instrumento que aprueba un gobierno, que no servirá de nada si la sociedad no se convence de que la educación es un problema muy importante que tenemos que solucionar entre todos. “La educación es un derecho y como servicio público es un pilar básico del estado de bienestar”, y es la escuela pública la que ha de garantizar este derecho.
“Los  derechos  se  toman,  no se piden; se arrancan, no se mendigan”. (José Martí).

Artículo de José María Sanz

 
Esta información forma parte del Boletín de Gana Medina nº6 que podéis consultar/descargar íntegra AQUÍ

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